jueves, 4 de junio de 2020

La huerta en invierno: Qué sembrar en junio


Justo en el mes que empieza el invierno hay especies que se adaptan especialmente para integrar las huertas familiares.

 No te quedes sin poner manos a la obra, para disfrutrar de verduras frescas.

la huerta de invierno también ofrece posibilidades para los amantes de los espacios verdes.

Una serie de tareas pueden llevarse adelante en esta época, para que cuando llegue la primavera la producción sea más abundante.

Entre las variedades que se pueden cultivar se encuentran las verduras de hoja como espinaca, acelga, distintas variedades de lechugas y también rúcula.

Otra de las vedettes invernales son las zanahorias.
 Y las chauchas y arvejas.

A no dejar de ponernos a trabajar para disfrutas de verdura fresca todo el año.
Qué especies sembrar en la huerta en juniO


Almácigo de tomate en suelo. 


Durante este mes y el que viene, debido a que se hacen más intensas las temperaturas frías, no conviene hacer siembra directa.

en junio se comienza a hacer almácigos de algunas especies de verano como tomate, cebolla, pimiento y berenjena.

 Como son especies muy sensibles al frío conviene hacerlas en un cajón que podamos guardar en la cocina de nuestra casa para sacarlo durante la mañana y entrarlo al atardecer. 

Para eso se necesita:

Un cajón de madera de 15 a 18 cm de alto aproximadamente.
Papel de diario para hacer los cucuruchos, cortado en rectángulos de 18 cm de largo por 7 cm de ancho.

Un marco de madera, con las medidas externas del cajón que se va a utilizar, y que esté cuadriculado con alambre o hilo grueso formando celdas de 4 cm x 4 cm

Esto sirve para mantener armados los cucuruchos de papel mientras se llena el cajón.

Preparamos la tierra para rellenar los cucuruchos, mezclando 1 parte de tierra sin salitre o abono orgánico, 1 parte de arena y 1 parte de guano fermentado. Se aconseja regar una o dos veces esta mezcla antes de armar los cucuruchos.

Durante este mes se cosecha lechuga, escarola, espinaca, acelga, repollo y zanahoria sembradas en febrero y marzo.

Si se cuenta con abono orgánico terminado (lo sabremos porque no vamos a distinguir los residuos que habíamos incorporado), debemos zarandearlo y apilarlo en un sector de la huerta tratando que no quede a la intemperie. 

Utilizar el material más fino que pase a través de la zaranda para rellenar los cucuruchos para los almácigos. 

El resto de material más grueso lo colocamos como mantillo para proteger al suelo y a las plantas de las heladas.


Cómo cultivar lechuga todo el año

Es una de las hortalizas más consumidas por los argentinos, y tiene la ventaja de poder producirse todo el año. Tips para una huerta exitosa

Este cultivo es de la misma familia que el diente de león, la radicheta, la achicoria y el alcaucil, entre otras hortalizas menos conocidas.

Son hortalizas muy ricas en agua (95 %), pero también en minerales como potasio, vitaminas E y B y ácido fólico. 
Contienen látex, que le otorgan propiedades tranquilizantes y emolientes a estas verduras.

Las diferentes variedades que hay disponibles en la Argentina son la criolla o gallega, la francesa, la capuchina y la mantecosa.

Criolla o gallega: es la lechuga típica argentina, la que más se consume, y se caracteriza por tener hojas de bordes lisos, las nervaduras más marcadas y ampolladuras en los costados de las hojas, que la hace más crujiente que otras. 

Son lechugas que no forman una cabeza compacta como sí lo hace la capuchina o arrepollada. 
La criolla es de verano y la gallega de invierno.

Francesa: es la lechuga con hojas de bordes enrulados, crespos. Pueden llegar a ser plantas muy grandes, pero nunca formarán cabeza, por eso son de hojas sueltas. 

Pueden ser verdes o moradas.

Capuchina: es la lechuga típica de cabeza compacta, la hoja es redondeada y crujiente. Es mucho más resistente en el tiempo, dura más y se puede transportar mejor.

Mantecosa: es una lechuga de hojas suaves y mantecosas, hoja lisa con nervadura marcada y cabeza más o menos compacta. Se empezó a consumir mucho en estos últimos 15 años.

¿Cómo podemos cultivar lechugas en nuestra huerta?

Es una hortaliza muy fácil de cultivar, en especial la variedad francesa o de hoja suelta. Ésta es la más rápida (hay una variedad que se llama “Grand Rapid”) y la más rústica.

La lechuga capuchina requiere un poco más de conocimiento y también hay que averiguar (donde compramos la semilla) qué variedad es para cada época del año. Además su ciclo (desde la siembra a la cosecha) es más largo que el resto de las lechugas.

Iniciación

Todas las lechugas se pueden iniciar en cualquier época del año pero si las iniciamos  en mayo, deberán estar en lugares protegidos de las heladas cuando éstas empiecen a darse. No obstante, si no son muy intensas las lechugas seguramente sobrevivirán.

Este cultivo se puede comenzar de semilla con siembra directa o de asiento en el lugar definitivo, ya que es de fácil germinación y de germinación rápida: tienen problemas para germinar con las altas temperaturas, pero ahora en otoño e invierno no.

Las semillas son muy chicas y un gramo contiene de 600 a 1000 semillas. 
Es decir que con unos pocos gramos tenemos para sembrar todo el año. 
Pero no conviene guardarla mucho tiempo porque pierde su poder germinativo: duran 2 o 3 años, en los que va bajando su potencial. Por eso es recomendable renovar nuestras semillas todos los años.

También podemos iniciarlas en almácigo y transplante (es decir, sembrarlas en un lugar pequeño para luego transplantarlas al lugar definitivo). 
Es aconsejable sembrarlas tirando un chorrillo de semillas a lo largo de una o más líneas a una distancia entre semilla y semilla de 2 a 3 cm, y luego cuando las plantitas tienen ya 3 a 4 hojas verdaderas, las raleamos (sacamos las plantitas que están entre planta y planta) y dejamos las plantas con una distancia de unos 25 cm entre planta y planta. También las plantas que se sacan se pueden transplantar a otro lugar en vez de tirarlas.

Requerimientos

Para la lechuga, las temperaturas óptimas para el crecimiento son de 18 °C, con un rango entre 7 a 24 °C. Es decir que si nos acercamos los 24-25º C, la duración del ciclo será menor, y si nos alejamos por debajo (temperaturas más frías), será mayor.

Las temperaturas más altas (29-30ºC) aceleran el ciclo, pero las hojas son más coriáceas, y con sabores amargos. Es un cultivo de clima templado fresco.

Las lechugas necesitan tener un suelo aireado, rico, es decir bien abonado, sin malezas (porque son plantas bajas que necesitan luz). Si llueve mucho, puede ser que tengan problemas con algunas enfermedades, que se pongan amarillas y se marchiten. En otoño e invierno son muy susceptibles a hongos y otras enfermedades.

Las lechugas más rápidas, que son las “francesas”, tardarán ahora en otoño-invierno de 40 a 60 días, dependiendo del tamaño que las cosechemos y de las temperaturas que haya en el ambiente. Las gallegas y mantecosas, de 60 a 80 días. Y las capuchinas tienen un ciclo mucho más largo: ¡de 90 a 130


Informacion basada de :

*) El MAPO, Movimiento Argentino para la Producción Orgánica, se creó en 1995 y es la Organización No Gubernamental orgánica más importante de la República Argentina, registrada como Sociedad Civil sin Fines de Lucro. Reúne en su seno a todas las entidades, personas, empresas u ONGs que se relacionan de algún modo con la producción orgánica, y establece contactos y acuerdos con las pequeñas organizaciones afines del Interior. Son sus asociados productores, certificadores, investigadores, científicos, técnicos, educadores, empresarios y comercializadores orgánicos. 
Los objetivos fundamentales del MAPO son: a) Promover la producción orgánica, 
b) Difundir y demostrar a la comunidad los beneficios del sistema de producción y de la alimentación orgánica, 
c) Asegurar la calidad y la transparencia de los mercados orgánicos y 
d) Expresarse en defensa del Movimiento Orgánico y sus integrantes.
¡Nos vemos en la próxima entrega!
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